¡Crea!

«Quiero introducir este tema en clase. Sería ideal empezar con una presentación, animada y bonita. Sí. Y luego unos ejercicios antes de pasar a una actividad de conversación motivada por un vídeo no muy largo, con el nivel de lengua que tienen mis alumnos. Sí. Voy a buscar algo así.»

Puedo apostar los millones que no tengo en el banco a que por tu cabeza han pasado esas mismas palabras (o su traducción a tu idioma) más de una vez. Y es que tener ideas para clase resulta relativamente fácil, construir ese esquema general de lo que queremos y visualizar los materiales que queremos usar. Pero trasladar esas ideas al papel (o pantalla o medio audiovisual) ya no. Por eso buscamos. Y creo que si digo que más de una vez he pasado más tiempo buscando que creando lo que necesitaba, también te sentirás identificado. Y aquí viene lo curioso. Resulta que, tras una búsqueda infructuosa, pensamos «¿pero cómo es posible que nadie haya hecho antes?» y la sensación que nos queda es de extrañeza y hastío («voy a tener que hacerlo yo, maldita sea») más que de orgullo («¡Vaya! ¡Sí que soy original, qué bien!»). A veces, tras muchas búsquedas o por apremio o por pereza, recurrimos a grupos de Facebook de profesores, por si suena la flauta. Y ahí, no siempre pero sí muchas veces, aparece algún colega con el enlace perfecto. El salvador. Esa figura tan grande que le dedicaré una entrada pronto.

El caso es que a veces el salvador también nos falla. Y no quedan más bemoles que ponerse manos a la obra. De ahí el título de esta entrada, como era fácil suponer.

Creo que para crear materiales son necesarias muchas cosas: medios, tiempo, formación, experiencia, bibliografía, ideas, creatividad, colaboración, inspiración… Pero sobre todo ganas. Sí, básicamente eso. Y para tener esas ganas o no perderlas, voy a atreverme a dar cinco consejos que creo que pueden ayudar.

1.  No busques antes de intentar

Eso nos lleva a cierta pereza mental. Prueba, sobre el papel y a mano hacer un esquema de lo que necesitas. Piensa opciones en las que podría hacerse. Así, incluso aunque no lo hagas, sabrás mejor lo que estás buscando y habrá más oportunidades de éxito y de dar con lo que necesitas.

 2.  No busques la perfección de tus materiales

El material tiene que servirte. Tiene que funcionar. Puede ser más o menos bonito. Puede ser más o menos elegante. Pero si funciona, es tuyo, úsalo. Por supuesto, tenemos que intentar hacerlo lo mejor posible, no hay excusa en esto, pero si no podemos hacerlo mejor, no pasa nada. No todos dibujamos muy bien o manejamos perfectamente las miles de herramientas que existen a nuestra disposición. Pero que no saber no sea el motivo de tu rendición. Busca una alternativa, seguro que la hay aunque el resultado no sea igual a lo que habías imaginado al principio.

3. Comparte

Si has creado porque no encontrabas algo a tu gusto, es más que probable que alguien en el gremio haya pasado por lo mismo. Si no tienes un blog, participa en grupos de Facebook y deja ahí tu actividad. Ayudará a otros y también te podrá ayudar a ti, pues recibirás comentarios y sugerencias. En mi experiencia, las críticas son siempre constructivas en esos grupos y, si alguna no lo es, siempre podrás ignorarlas. Nadie nace sabiendo, nadie es experto hasta que el tiempo y el trabajo lo llevan a ese nivel. Autocrítica y humildad; siempre.

4. Aprende probando

En internet hay multitud de aplicaciones y utilidades que sirven para crear cosas maravillosas. Tantas que resulta abrumador. Por eso, dedica algún momento que tengas libre a experimentar, solo para ti, para aprender. Casi todas estas herramientas son muy intuitivas y con ensayo-error se pueden llegar a manejar con relativa soltura en poco tiempo. Y no necesitas dominar todas, obviamente. Pero al conocer un poco mejor lo que estas herramientas ofrecen, verás como tus ideas toman forma de maneras nuevas, explorando nuevas posibilidades.

5. Diviértete

Habrá ocasiones en el que el contenido que quieras trabajar no se preste a la diversión, pero en muchas otras sí que vas a poder disfrutar dándole vueltas a una idea y, de verdad, ese “think out the box” es muy estimulante. Habla con compañeros, crea en grupo (real o virtual) y empápate en esa tormenta de ideas.

Es más fácil decirlo que hacerlo, ya lo sé. Pero, en mi caso, no estás ante uno de esos “consejos vendo que para mí no tengo”. Soy creador de materiales, como las autoras del libro que esta página presenta, y estoy compartiendo aquí mi experiencia.

Termino ya insistiendo en que es muy fácil sentarse y pedir. Apenas unas palabras en Google o en Facebook y esperar. Pero crear no es tan difícil a veces, imaginar no cuesta tanto y aprender a hacer realidad nuestras ideas resulta muy enriquecedor en lo personal y también para el colectivo de profesionales que verán ese material. Si en clase no aceptamos que un alumno nos diga «yo no lo hago, ya lo hará otro», no lo aceptemos tampoco en nosotros mismos.