Nivel avanzado para principiantes

Primera clase, primera toma de contacto, primeros pasos y primeras preguntas. Los primeros diálogos en las primeras páginas de los manuales siempre me hacen tropezar con el mismo problema: las intervenciones de los sujetos son todo, menos básicas. Desde la perspectiva gramatical, contienen estructuras avanzadas, que suelen destruir la primera impresión que intentamos dar: el español es fácil. Como mi intención no es criticar, me limitaré a presentar ejemplos, sin los nombres de los autoresy los títulos de los libros.

Veamos:

– Hola, me llamo Javier. Y tú, ¿cómo te llamas?

– Yo me llamo Antonio. ¿De dónde eres Javier? Pareces sudamericano…

Ni menciono que es de mal gusto (para no decir ofensivo) opinar que una persona parezca una cosa u otra. Además, desencadena una avalancha de preguntas al respecto.

– ¿Qué significa parecer? ¿Es un verbo regular?  ¿Cómo es un sudamericano? ¿Por qué te llamas termina con –as y pareces termina con –es?  ¿Se puede decir que pareco, por ejemplo guapo? ¿Por qué no? ¿De dónde ha salido parezco? No comprendo nada. Es difícil. No es lógico. ¡Buaaaaa!

En consecuencia, acabas explicando la diferencia entre los verbos reflexivos, irregulares, copulativos y predicativos, los estudiantes acaban su primera clase desanimados, aburridos o asustados. Y todo eso en la primera clase de ELE.

Otro:

– Hola, soy Ana.

– Hola, me llamo Martín. ¿Cómo te apellidas?

– Me apellido López Vázquez.

– Y, ¿cómo se escribe?

– Se escribe L-O-P-E-Z …

No sé yo si hoy en día es tan importante saber cómo se apellida una persona. Por otro lado, hay que tener en cuenta que el tema de los apellidos es un poco resbaladizo. Hay culturas, donde no hay apellidos, o hay dos, cuatro u ocho, o sólo se utiliza un derivado del nombre paterno, o primero se utiliza el apellido y después el nombre. Además el español no es una lengua de pronunciación y ortografía tramposa, como por ejemplo a veces puede resultar el inglés, y no merece la pena concentrarse en el alfabeto en la primera clase. La mayoría de los alumnos, salvo algunos casos, intuye cómo pronunciar una palabra, por lo cual el alfabeto y la fonética pueden perfectamente esperar hasta la tercera clase.

Uno más:

Hola, ¿cómo te llamas?

– Me llamo John Smith, soy estadounidense.

–¡Genial! Yo te puedo ayudar con el español y tú podrías enseñarme inglés, ¿no?

En el diálogo aparece un personaje más que comenta lo sucedido.

– Parece que se han hecho buenos amigos.

¡Genial! Empezamos fuerte. Verbo irregular, pronombre de objeto directo e indirecto (un tema complicado, menos para los usuarios de las lenguas con  declinación), un verbo en condicional/potencial/pospretérito (elige tu opción favorita) y para ponerle la guinda al pastel, pretérito perfecto compuesto.  Ni sé por dónde empezar. ¡Puaj! Debo añadir que después de semejante muestra de lo bonito y fácil que es el castellano, muchos estudiantes han decidido estudiar chino, salvo los chinos que han decidido estudiar alemán. Olé, olé y olé.