Vuelo con destino a Comunicación – parte II

Ajustar la lengua meta. En este campo se observan trastornos bipolares. Desde la perspectiva de los alumnos es difícil decidir cuál de los polos es peor.

Los profesores nativos suelen evitar la lengua A y la lengua B, lo que debería ayudar con el aprendizaje. También suelen hablar demasiado rápido asustando a los que quieran aprender. Las dudas gramaticales se entierran con un simple: “porque así se dice” o “eso no suena bien”. El amor infinito hacia las películas y canciones en castellano hace las clases más llevaderas pero gracias a ellas ha aumentado el grupo de estudiantes que no sabe decir cinco frases pero ha visto una temporada entera de “Cuéntame cómo pasó”.

Los profesores de ELE no nativos, teóricamente deberían entender mejor a sus estudiantes. Al fin y al cabo, en un momento dado estuvieron en la misma situación. Suelen hablar cinco lenguas, utilizando todas al mismo tiempo. Tienen la costumbre de explicar la gramática con pelos y señales. Ahogan a sus alumnos en un océano de información innecesaria. Son malabaristas y sus alumnos son su público.

En consecuencia, los estudiantes se quejan que no han aprendido a hablar en sus clases porque al profesor nativo no se le entendía nada y con el profesor no nativo, tan solo conjugaban verbos.

Para ajustar la lengua meta de verdad, lo mejor es apuntarse a un curso de lengua extranjera para adquirir la distancia adecuada y moldear un poco nuestra actitud. Es una técnica infalible.

Sumergir al estudiante en una piscina de español sin que se nos ahogue por el camino es posible, siempre y cuando el susodicho lleve el chaleco salvavidas y el profesor haga de socorrista.

El chaleco salvavidas consiste en una serie de frases S.O.S. El contenido depende del profesor, pero la pregunta ¿qué significa…?  no puede faltar. Lo importante es no contestar con una traducción, “gato significa cat, sino con una definición sencilla “gato es un animal, es un animal doméstico, hace miau, es enemigo de perro, Garfield es un gato”. Basta con que maúlles y no tendrás que abandonar la lengua meta. Esto es un chaleco, el diccionario es una barca y el smartphone es un crucero donde todo el mundo habla inglés.

Los socorristas deberíamos hablar despacio y evitar estructuras que puedan desviarnos del objetivo principal que es la comunicación, por eso no les digas a tus estudiantes en su segunda clase “es importante que preguntéis”, di:

“es importante preguntar”. Si ves el pánico en sus ojos, repite, reformula, resiste:

“es importante hacer preguntas”, “es importante comunicar preguntas”, “es fundamental preguntar”. Si no saben qué significa preguntar, escribe: ¿?- n.º1. Ese es el modus operandi que me permite mantener a los estudiantes concentrados y perceptivos. Al final de la clase dicen que están agotados pero que han entendido todo (véase también Sí, sí, sí o cómo…). Este es el espíritu.

Para un socorrista es importante que una persona se mantenga a flote, para un entrenador de nadadores profesionales, el ángulo de la brazada en la fase del tirón en crol. Durante el curso de nivel A1, eres un socorrista, así que no obligues a tus alumnos a leer en voz alta un zapatero zambo remendón zapateaba zapateados de zapata… para concienciarlos sobre la importancia de pronunciar /θ/. En un curso de preparación al DELE C2, puedes hacerlos leer El Quijote y cruzar la meta.