Antidecálogo del traductor

En traducción es preciso evitar:

1.     Especializarse en uno o varios campos, como por ejemplo poesía o soldadura. Mejor traducir de todo.

2.     Dudar. Es prescindible y contraproducente.

3.     Responsabilidad. Al fin y al cabo, el culpable siempre lo será el autor.

4.   Esconderse. La presencia del traductor no puede pasar desapercibida, hay que llevarse el mérito.

5.     Adentrarse en la jungla de los contextos culturales e irse por las ramas.

6.     Revisar cien veces la traducción. Que lo hagan los otros.

7.     Paráfrasis. Buen traductor es fiel y traduce palabra por palabra, para que no se diga después que somos traidores.

8.     Palabrotas. Basta con que el autor sea un mal hablado. El traductor puede ser un piquito de oro.

9.     Abandonar los falsos amigos. Por algo las lenguas son semejantes.

10.   Leer.