Mi relación secreta con el traductor de Google

Escribo en español: soy alta

Google en chino: wǒ hĕn gāo

Yo en chino: wǒ hĕn gāo

Google en español: me alegro

Yo en español: me alegro

Google en chino: wǒ hĕn gāoxìng

 

Ha llegado el momento de confesar mi amor secreto por el traductor de Google. A lo largo de los años, la herramienta de traducción de Google ha sido mejorada y es capaz de traducir correctamente muchísimas frases, respetando el género gramatical y el número. Me encanta jugar con el traductor de Google, sobre todo cuando estudio otros idiomas. Es entonces cuando realmente empiezo a entender por qué mis alumnos internacionales construyen sus frases de una forma diferente a la mía, y por qué muchas de estas frases no tienen ningún sentido.

Para un estudiante de ELE un traductor automático puede significar su salvación o su muerte. Lo primordial para que funcione correctamente es inculcar a los estudiantes la manera de pensar e introducir las frases en el sistema para que éstas queden bien en el idioma de salida.

Como siempre, se aconseja simplificar lo que queremos expresar y construir unas frases cortas. Una frase simple como: “she is sad” queda traducida correctamente “ella está triste”. No obstante, si la ampliamos de esta forma: “she is sad but not sick” , lo que vemos es: “es triste pero no está enferma”.  La ampliación ha hecho que“está”  se haya transformado milagrosamente en“es”. Por supuesto, cuanto más semejantes las lenguas, más garantía de éxito. Si son muy diferentes, más posibilidad de reflexión y risa.

Muchas personas que empiezan a estudiar un idioma nuevo intentan construir su discurso como si hablaran en su lengua materna. Es el primer fallo que hay que eliminar explicando a la gente que, como usuarios nativos, han necesitado muchos años para dominar su idioma, por tanto ahora tienen que reducir sus necesidades de expresión y adaptarlas a las nuevas herramientas hasta que desarrollen las mismas herramientas en el idioma extranjero.

El traductor automático es una herramienta excelente para autodidactas o para grupos numerosos.  Puede usarse para ejercicios de escritura, redacciones o actividades en parejas donde una persona pregunta y la otra traduce. Para niveles más altos, puede servir como ejercicio de corrección de errores en un texto que es pasado por el traductor previamente. Cuanto más alto el nivel, más complejidad de expresión, y más difícil que un traductor automático detecte todos los matices de significado.

Está lejos de la perfección, como todos los amores platónicos, pero usado con moderación y conciencia puede enseñarnos mucho y además nos proporciona diversión.