Pequeños grandes pasos

Cuando mis alumnos me aseguran que van a aprenderlo todo durante el próximo fin de semana, me río por dentro y siempre les digo que prefiero que vengan a clase regularmente y estudien conmigo. Es que el fin de semana suele ser demasiado corto para todos los proyectos que tenemos en mente. Y el tiempo pasa y el fin de semana siguiente hay más, y más se queda sin repasar y sin aprender.

La vida me ha enseñado que es mejor dar pasos pequeños y con el tiempo he aprendido a tener la paciencia para saber darlos. Estudiar un idioma es un proyecto a largo plazo pero tienen más éxito los que caminan todos los días, aunque sea despacio.

Los que corren, nadan o entrenan algo saben muy bien que hay que entrenar con regularidad para mejorar los resultados. Los que tienen niños, saben las veces que han preguntado a sus hijos si tenían deberes hasta el momento de ver que el niño sacaba los deberes sin tener que preguntárselo. Regularidad y paciencia son los pequeños conceptos que marcan la diferencia.

Entonces ¿por qué nos abandonamos? ¿por qué nos cuesta ser constantes con el estudio?

Porque pensamos en grande y queremos resultados inmediatos. Cinco palabras al día son cien palabras al mes, mil trescientas al año, y… descansando el fin de semana. Las pequeñas cosas dan grandes resultados y los grandes resultados son la mejor motivación para seguir avanzando.  Los que entrenan, se acordarán de sus estrategias de añadir metros o kilómetros a cada entrenamiento. Los que tienen niños, se acordarán de la tabla de multiplicar o el alfabeto. Eso no se consigue en un fin de semana ni estudiando día y noche.

A veces mis alumnos más avanzados quieren saber cuánto les queda por aprender. Vuelvo a reírme por dentro y pienso “no quieras saberlo”. Dominar un idioma es un camino largo, lleno de obstáculos y penas con algunos éxitos ocasionales que parecen gotas en el gran océano donde acechan las pirañas. Suelo preguntar cuál es el destino que tienen en mente, porque si quieren podemos estudiar ad infinitum. Siempre quedará algo por estudiar pero en vez de pensar en lo que no sabes, disfruta del camino, estudia regularmente y no te desanimes si tardas en conseguir tus metas. Sigue poniéndotelas porque la mejor manera de motivarse a sí mismo y a los demás es pensar en el progreso y disfrutar cuando consigues tus pequeñas medallas.

Este año, deseo a todos que consigan sus medallas, que alarguen las distancias, que naden más y mejor sin cansarse y desanimarse. Qué disfruten del camino en vez de pensar siempre en el destino y que motiven a los demás, porque el grupo de estudio también está en nuestras manos como alumnos y nuestra actitud puede mover montañas.

A mí misma me deseo poder aprender cinco palabras al día en chino para ampliar mi vocabulario y hablar más y mejor.